El agua usada en tratamientos proviene de varias fuentes de suministro. Algunas de ellas, en particular las aguas subterráneas y las aguas de lagos y embalses contienen algunas sales del agua natural, que se suelen denominar sales de dureza del agua, siendo las más comunes el calcio y el magnesio. Sin embargo, en muchos procesos existe la necesidad de reducir o eliminar en su totalidad estas sales de dureza. El término que se aplica para este proceso es Desmineralización, y consiste básicamente en el filtrado de estos minerales. Las sales del agua se denominan sólidos disueltos, y como tales requieren el uso de tecnologías para cambiar el estado de las sales del agua de soluble a insoluble, y por consiguiente, extraíbles.
En numerosas aplicaciones de la industria, la calidad del agua debe ser pura: el agua utilizada en calderas, torres de enfriamiento, procesos, laboratorios, y, en muchos casos, el agua para la industria de generación de energía, automotriz, petroquímica, F&B, farmacéutica o textil, entre otras. Se considera agua pura aquella que está completamente libre o casi, de minerales o sólidos disueltos. Para ello, se puede llevar a cabo una desmineralización, proceso que se basa en la eliminación de iones inorgánicos presentes para obtener una alta calidad en el agua tratada.





